Capítulo 20
-Cariño si comes tan rápido te va a doler la tripa.
¿Cariño? Mi madre está demasiado cariñosa...
-Oh, no empieces mama -digo con todo el desayuno en la boca- todos sabemos que eso solo son estupideces que dicen los padres protectores para meter miedo a sus hijos.
-No tesoro, lo que pasa es qu...
-Si mama, ya sé que eres enfermera y todo eso –digo mostrando que en estos momentos no me importa en absoluto ninguna de sus charlas de sabia. Doy un gran trago a mi vaso de leche dejándolo por menos de la mitad de lo lleno que estaba hace unos segundos y prosigo- pero eso solo es una excusa para que parezca que tienes autoridad a meter miedo
¿Tesoro? ¿En serio a dicho eso? WOW y yo que creía que estaba enfadada por desobedecerla... se nota que hoy en mi cumpleaños.
-Escúchame Alison -suspira- no sé qué te pasa últimamente pero... estas.. -hace pausa para pensar en la palabra- cambiada... distinta. ahora eres más auto suficiente, más madura -me mira- desde hace unas semanas no paro de ver como sales y entras por esa puerta -señala detrás de mi a la puerta que da a la calle- y ya no me cuentas ni a dónde vas ni con quien...
Vale, soy consciente de que tarde o temprano tendríamos esta conversación, pero dios... ¡AHORA NO!
-mira mama, te entiendo, y sé que necesitas una explicación, pero como ves estoy desayunando muy muy muy rápido -hago una pausa para respirar y para hablar un poco más despacio porque creo que voy tan rápido que por la cara que pone la está costando entenderme.- y si hago todo tan rápido es porque tengo prisa, ¿Lo entiendes? -suspiro intentando relajarme porque sé que estoy muy nerviosa
-No. no lo entiendo, explícamelo. -se cruza de brazos y me mira. y ahora sé que ninguna de mis suplicas desesperadas va a ayudarme a salir a tiempo de casa.
¿Dónde quedaron los "cariño" y sus bonitos y pacíficos buenos días? gruño de frustración llevándome las manos a la cabeza
-Vale, pero ¿Tiene que ser ahora? –digo antes de tragarme lo que me queda de la leche
Espera unos segundos meditando la respuesta, los cuales me parecen eterno, y por fin responde algo que me anima un poco.
-no, no tiene que ser ahora. –mientras habla llevo el vaso al fregadero para ganar algo de tiempo- Mira, hagamos un trato, cuéntame a dónde vas o con quien o porque tienes tanta prisa… ¡Lo que sea! y te dejo ir. Después cuando acabes de hacer lo que tengas que hacer, vendrás a casa directamente y me contaras todo con pelos y señales, ¿Queda claro?
Asiento repetidas veces pero en vez de decir que si, empiezo a contarla, para no perder tiempo.
-He quedado con un chico. Ayer en la fiesta estuvo muy pendiente de mí, y bueno… me gusta bastante… -de repente me siento estúpida por hablar de esto con mi madre! -¡no sé qué decirte mama!
-oh. ¿Esto es por un chico? –parece realmente sorprendida
-si
Ayer Parker me dijo que teníamos algo importante que hacer hoy. Al decir esas palabras, quito todo su encanto, dulzura o como se diga a eso que tenía en la mirada y en la voz cuando me hacía cumplidos y puso un tono serio por lo que sé que no va a ser nada especial si no que será algo importante de verdad, sin embargo es mi cumpleaños y Parker es una caja de sorpresas así que no lo sé seguro… A lo mejor ha esperado a mi cumpleaños para decirme eso que me iba a decir a lo largo de la semana pero que aún no me ha dicho… ¡Y por eso debo darme prisa y no llegar tarde a su casa!
-vaya, pensé que…
-¿Qué me drogo? Mama, soy una adolescente, tú misma de pequeña me decías que me empezarían a gustar los chicos, pues mira: una vez más, tienes razón –digo ya en la puerta de la cocina
-Alison, que alguien te guste es lo más normal, -suspira y se que está muy aliviada- pero darte estos madrugones irte sin dar explicación ninguna, me hizo pensar que quizás nos ocultabas lo que hacías porque no nos gustaría –pongo una mala cara. Dándome la vuelta y llegando al pasillo. No estoy enfadada, pero si molesta por que en vez de decirme que no pensó en las drogas, me está dando a entender que se le pasaron un montón de cosas malas por la cabeza. Es más, está hablando en plural, por lo que eso incumbe a mi padre y a que él también lo pensó o que ellos ya han hablado de esto o algo así en vez de confiar en mí. Dejo de estar molesta y empiezo a sentir rabia según lo analizo, por lo que me limito a decir una última cosa antes de irme.
-yo no te he dicho que este chico os vaya a gustar
-¡Alison! ¿Qué significa eso? ¿Por qué no nos va a gustar? –escucho que se acerca desde la cocina gritando y sé que estará pensando en que es posible que él se drogue.
Sé que Parker no hace eso, o al menos eso creo, pero no soy yo quien para decírselo: yo en ningún momento he utilizado las palabras “estoy enamorada de un drogadicto” por lo que solo son imaginaciones suyas, además es muy probable que no les guste, por lo que en vez de responder a su pregunta, abro la puerta y añado algo antes de irme:
-hablábamos luego, ¿Recuerdas? –salgo y cierro la puerta.
No sé por qué, pero quiero que recapacite la idea que tiene sobre su hija y si para eso debe de quedarse toda la mañana comiéndose la cabeza pues que lo haga, ahora yo debo correr para llegar a tiempo y a mí eso tampoco me va a hacer ni pizca de gracia.
Llamo al telefonillo de Parker, y me doblo por la mitad apoyando mis manos sobre mis rodillas entre jadeos. Segundos después responden.
-¿Si? -pregunta una voz, ya familiar, al otro lado
-Hola, Ian -respiro- soy Alison -respiro- ¿Me puedes abrir?
-Claro -según lo dice oigo el zumbido y después el chirrido metálico de la puerta abrirse cuando la empujo.
Es en un tercer piso así que voy hacia el ascensor. Pulso el botón y espero unos segundos, los cuales sirven para relajar mis pulsaciones después de haber corrido para ser puntual, -sin mucho éxito en eso ultimo- en lo que espero a que se abran las puertas.
Suena un Ding y las puertas se abren dándome el mayor susto de mi vida.
Parker.
-hola preciosa, ¿va a algún lado? -Parker tiene un brazo en la cadera y el otro apoyado en la pared del ascensor. Lleva una camiseta de tirantes de esas con las que cualquier chico con el cuerpo que él tiene haría suspirar a cualquiera, y tiene otra vez el pelo despeinado. Bueno, despeinado no, porque seguro que se ha tirado horas delante del espejo despeinándoselo de esa manera para que parezca que en realidad se levantó por la mañana y lo tenía así. Lo cual es un alago ya que es como si se hubiese arreglado para verme.
-hola a ti también -digo cuando me he recuperado un poco del susto- ¿Eres el propietario del ascensor?
-No. solo estoy aquí para vigilar que haces un buen uso de las escaleras -sonríe.
-¿Qué? Pero si yo iba a sub...
-Nada de peros. Llegas -mira su reloj de pulsera- Tres minutos tarde, lo cual significa que no podrás usar el ascensor. -me mira- además veo que vienes de hacer ejercicio lo cual no está nada mal, así que ya que has empezado sube por las escaleras -su tono es autoritario lo cual me sorprende. no. ahora sí que estoy segura de que no me va a decir ninguna cosa ni ha preparado ninguna sorpresa
Supongo que sabe que vengo corriendo por mi pelo despeinado y el inconfundible olor a sudor que desprenden mis poros.
-¿Me estás diciendo que suba por las escaleras habiendo esperado el ascensor? –Le miro sin dar crédito- no es justo. Yo no llego tres minutos tarde, esos son los minutos que me estas entreteniendo tú.
-sí, y ya van cinco. –dice, esta vez sin consultar el reloj- entre planta y planta hay unos veinticinco escalones así que son setenta y cinco escalones los que debes subir. –pulsa un botón del ascensor y añade- buena suerte, preciosa -las puertas se cierran lentamente y lo último que veo antes de que se cierren por completo es como se lleva la mano abierta a la frente haciendo un alegre saludo militar con una sonrisa.
En cuanto el ascensor se cierra por completo me doy la vuelta, miro las escaleras y suspiro. Ahora que he parado dudo poder seguir ya que mis muslos me gritan que me pare a sentarme. sin embargo no quiero hacer el ridículo delante de Parker o que piense que soy una floja por lo que empiezo a subir. en el primer escalón siento que estoy levantando 100 kilos con casa pierna, pero me limito a pensar solo un escalón más a pesar de que me quedan setenta y cuatro y que soy consciente de ello.
Según voy subiendo noto que cada vez me tira menos y subo haciendo menos esfuerzo. No me doy cuenta de que ya estoy en la primera planta hasta que escucho su voz desde el ascensor
-Vamos Alison, mas rápido. Se supone que estas entrenando. -dice Parker con aburrimiento justo en frente de mí en la primera planta. Pone los ojos en blanco- no tengo todo el día -pulsa el botón de la segunda planta y vuelve a desaparecer en el interior del ascensor.
Oh, ¿así que está subiendo planta a planta en el ascensor para darme ánimos porque se supone que yo estoy entrenando? esto es una noticia nueva para mí...
Con un poco de rabia subo los siguiente escalones y cuando llego a la segunda planta ya estoy cansada
-vas a llegar 10 minutos tarde... -es su voz, desde el ascensor, otra vez
-Cierra el pico -digo sin tan siquiera mirarle subiendo el escalón numero cincuenta y dos.
Escucho su risa detrás de mí nuca y el sonido del botón del tercer piso sonar cuando él lo aprieta
Para cuando quiero llegar al tercero Parker esta con su amigo, del cual no recuerdo el nombre, en la puerta de su casa, esperándome, y supongo que el pobre de Ian dejando perfecto el desastre de Parker.
-Vaya -dice el chico- ahora entiendo porque esperábamos a alguien y porque tardaba tanto
-¿Qué? -digo confusa respirando forzado, otra vez
-Que pareces el tipo de chica que dibuja corazoncitos encima de las "i". No me extraña que no estés en forma
Vale, no sé porque pero me ha dolido tanto como si me hubiesen dado un puñetazo en el estómago. Y no sé si me ha dolido tanto por lo que el a dicho o porque Parker no me ha defendido ni lo ha negado, por lo que puede que el también piense eso.
-Disculpa, -le miro con cara de pocos amigos- ¿Tu eres...?
-Harry -sonríe- Se supone que ya nos presentaron
-Sí, y también se supone -miro a Parker con una mirada significativa- que habíamos quedado tú y yo, nadie me dijo que el vendría.
-Escucha Alison -Parker señala a Harry- su padre es policía, de hecho su padre nos está entrenando desde que sabe que quiero encontrar la verdad. Al principio se negaba a colaborar, pero después se dio cuenta de que nos arriesgaríamos igualmente y al menos con su ayuda sería más fácil. Ahora es tu turno: dijiste que querías formar parte de esto, para ello debes entrenar y seremos Harry y yo tus entrenadores.
-Me estoy pasando el día de mi cumpleaños sudorosa -Resoplo- ¿No podemos hacer un descanso?
-Me he quitado la camiseta, ¿Que más quieres?- Parker me mira
-Quizás que no fueses tan... ¿Arrogante? ¿Creído? -Pongo los ojos en blanco y golpeo el saco con rabia incapaz de creer de que no pueda dejar al margen su egocentrismo por unas horas.
-Oh, vamos, ¡pero si eso le quitaría toda la gracia! -Me giña un ojo y yo decidida a no responder a ese comentario, golpeo el saco mucho más fuerte esta vez
- Mira, -añade- tu deberías estar babeando ahora mismo, y no lo estás haciendo, ¿me he enfadado? no. no porque eso sería una estupidez, a pesar de que me sienta muy ofendido. -dice completamente convencido- bueno, pues ahora no seas tú la que se queje por qué un chico muy sexy se quite la camiseta para ti. Deberías agradecerlo -guiña un ojo y yo hago que tengo nauseas
-¿Parker?
-¿sí?
-¿te puedo hacer una pregunta?
- Ya me la has hecho, pero sí. Te concedo una segunda. no la malgastes -sonríe
-Muy bien, pues... ¿Para qué sirve todo esto? ¿De qué me va a servir saber dar golpes a un saco?
- ¿A qué te refieres?
-¿No es ya bastante obvio?
-Como acabas de comprobar, no. así que no te hagas la listilla conmigo, respondiendo a mis preguntas con más preguntas.
Suspiro.
- Si me apuntan con un arma, Parker. un arma de fuego; ya sabes, una pistola o algo así, ¿cómo voy a poder defenderme?
-Bueno, la respuesta es fácil: No puedes.
Esperaba que me dijese algo tremendamente increíble que solucionase mis miedos, pero al decir eso, me he bajado de la nube. Parker solo es una persona más. Una persona que parece estar oculta tras un muro de cristal, pero una persona. al fin y al cabo debía darme cuenta de que él no es un súper héroe, y que no va a estar ahí con un escudo mágico protegiéndome. por eso quiere que entrene. para que aprenda sobrevivir sola.
-Parker
-Dime
-¿puedo hacerte una cuarta pregunta?
Sonríe
-Creo que llevas muchas más de cuatro
-¿Puedo?
-Sí, pero en ese caso no te contare la de ahora -ríe y yo le doy un empujón
-si me pasase algo, tu... bueno, ¿irías a mi funeral? -no quiero ser dramática así que digo rápidamente- o... al hospital... o a donde quiera que este
-No -responde serio mirándome a los ojos. Parece tan sincero al decirlo que siento que me duele el alma
Estamos unos segundos en silencio cuando repite
-No iría a verte si te pasase algo -no sé si lo dice para sí, o para mí pero me duele incluso más que antes, porque a pesar de que ya lo sabía, si me lo dice a mí, entonces solo quiere repetírmelo para que no espere que vaya a verme - Si te matan -añade- ahora mismo, o dentro de veinte años, lo siento mucho. -me mira- pero no podré estar a tu entierro por que estaré en la cárcel por haber matado al que te lo hizo. Y bueno... -su mirada se hace más intensa, significativa- cuando salga de la cárcel, tampoco iré al cementerio a visitarte, porque... bueno... eso no es una visita de verdad
-¿Entonce...? -me reconforta que diga eso pero me sigue doliendo que no quiera ir a verme, aunque lo entiendo. y en este momento me entra curiosidad por su madre, y por si fue a verla a ella. aún no ha podido matar, si lo que pretende hacer es eso, a la persona que termino con su vida, así que me pregunto si a ella la fue a ver.
-Entonces -me interrumpe en un tono serio y firme- iría al puente más alto y simplemente cogería impulso para saltar, es la única forma de estar contigo eternamente
-¿qué? Pero.... No lo entiendo... no quiero que te suicides, por nadie, ni siquiera por ti, pero me parece muy mal que lo hagas por mí y no por tu madre.
-Bueno, ella siempre me hablaba del amor. -aparta la mirada y con ello sé que aún le duele hablar de ella. quizás no debí sacar el tema de su madre- me dijo que me podrían gustar muchas chicas a lo largo de mi vida, pero mi mente solo pesaría en una de ellas constantemente, hasta el punto de dar todo lo que tengo por ella, incluyendo mi vida. Me dijo que podía estar con una chica y pensando en otra. Yo pensaba que era una tontería, pero ella ínsita en que no, y en que no podía perder a esa chica ni la oportunidad de estar con ella. Yo la decía que ya amaba a una mujer, y que era ella, pero no lo aceptaba: no me refiero a ese tipo de amor, decía, me refiero a otro que solo cuando a parezca de verdad, sabrás de lo que hablo. De hecho, a lo largo de tu vida amaras a tres mujeres, a una ya lo haces, otra de ellas será la chica de la que te enamores, y la tercera, aunque en este caso pueden haber más de una, serán tus hijas. Lógicamente pensé que eso nunca pasaría, de hecho, me parecía vomitivo ya que por aquel entonces yo prefería dar patadas a un balón en vez de mirar a las niñas que paseaban a muñecos, es más, pensé que todas eran tontas y me preguntaba porque nadie las avisaba de que los muñecos no necesitan dar paseos o comer... -hace un gesto con la mano para quitar importancia- Resumiendo, creí que era algo estúpido. Hasta que te encontré. Ahora sé lo que decía mi madre. Ya he perdido a la primera mujer que ame, no voy a permitirme perder a la segunda, pero si lo hago, si te pierdo, -su tono es tan intenso que me duele. no, no es dolor, es algún tipo de nostalgia porque sé todo lo que ha sufrido y no quiero que lo haga más, porque me está abriendo su corazón y con ello su mente y es el mejor regalo que me puede hacer. agarra una de mis manos entre las dos suyas y la aprieta con fuerza pero de una manera protectora- ya solo me quedaría una o unas mujeres a las que amar, y sé que las amare incondicionalmente y que incluso me enamorare más de ellas al verlas pasear a sus muñecos, pero por mucho que las ame, si salen de otra que no seas tú, ya no será lo mismo, si, las amare, pero no será el mismo tipo de amor que tienes al soñar con formar una familia con la persona que amas. ¿Lo entiendes? -asiento a pesar de que me cuesta seguirle- Si la perdí a ella y después te pierdo a ti dejare de ser feliz, si, puede que luego conozca a otra mujer, pero sentiría que la estoy engañando por que no la amare no tanto como a ti, y no quiero tener hijas con otra que no seas tú. Y entonces ya si tendría motivos para suicidarme. -me mira, y en sus ojos veo reflejadas un millón de emociones, entre ellas el miedo a perderme y el placer de tenerme a su lado ahora- Mi madre decía que mi meta era conocer y vivir con esas tres mujeres. He perdido una pero puedo tener dos, pero si pierdo dos yo ya no quiero esa una. si me suicido puede que llegue a otra vida donde estén esas dos y donde pueda conseguir esa tercera.