Capítulo 18
La luz del sol entra por mi ventana. Me estiro entre las sabanas y miro mi móvil. Son las doce del mediodía. Dudo haber dormido tanto desde hace unas semanas, así que me levanto de buen humor casi sin hacer esfuerzo. Voy a la cocina pero antes de llegar veo a mi hermano en la puerta impidiéndome pasar.
-Buenos días, hermanita. –Me sonríe poniendo una de sus caritas de angelito y yo sé que oculta algo. Normalmente cuando oculta algo a nuestra madre, suele pone su cara más inocente, es decir, la cara que está poniendo ahora.
-¿Qué quieres? –Le miro y suspiro sabiendo que no podré resistir a esa carita mucho más tiempo.- ¿Necesitas que mama no se entere de algo? ¿Qué has hecho esta vez?
-¿yo? Nada. -Abre mucho los ojos y parece ofendido o incluso molesto de que le acuse de algo. Como si él nunca nos diese motivos para sospechar- ¿Por qué iba a pasar algo?
-Mmm… No sé, déjame pensar… Oh, ya sé, Quizás… ¿porque siempre pasa algo? –le miro acusadora
-No sé de qué me hablas… -niega muy seguro de que su conciencia está tranquila
Perfecto ahora todos ocultan algo
-Bueno, pues en ese caso apártate – le miro.- Quiero desayunar algo.
-¡Yo te lo traigo! ¿Qué quieres?
-¿es una broma? ¡Déjame pasar!
-No.
-¿Por qué no? Nunca me has traído el desayuno, ¿Qué ocultas? –le aparto de un empujo y entro.
Sky se sobresalta y se calla de golpe mientras mi madre sonríe forzada.
-Jo, mama. –Mi hermano entra detrás de mí- No la he podido parar –pone su cara de angelito- ¿significa eso que no puedo salir con mis amigos?
Sky se levanta y le revuelve el pelo
-Pues claro que no tonto, ve y pásalo bien –Coge una magdalena y va hacia la puerta- bueno, me voy –abre la puerta, pero en el momento en el que se dispone a salir, se gira y me mira- Buenos días, Alison ¿esta tarde nos vemos? –desenvuelve la magdalena y hace una bolita con el envoltorio, el cual seguramente tirara al suelo nada más salir y se quedara en la puerta de nuestra casa. Da un pequeño mordisco y se va sin que yo la responda.
No me da tiempo el tiempo suficiente a reaccionar antes de que salga por la puerta para responder a su pregunta, ya que aún estoy impactada por que ella estuviese en casa. Miro a mi madre sin decir nada pero con una cara que formula mi pregunta no expresada con palabras.
-¿Quieres desayunar o aún es demasiado pronto? -dice con ironía evitando darme una explicación
-Mama, ¿Que hacia Sky en casa?
Un momento, de repente se me vienen tres preguntas a la cabeza, la primera, ¿Mi hermano se estaba encargando de cubrirlas? segunda, ¿De qué narices estaban hablando? y lo más importante, ¿porque yo no puedo saberlo?
-A venido a saludarte pero como estabas dormida y no se quería ir, la dije que se quedase conmigo hablando y que así desayunase algo mientras te esperaba
-Ya bueno, pero ya estoy despierta, ¿No? ¿Porque no me ha "saludado" ahora? -hago comillas con los dedos de ambas manos resoplando.
-lo ha hecho. Te ha dado los buenos días.
-Pero...
-Dije que te quería saludar -Mi madre me sonríe de oreja a oreja y yo pongo los ojos en blanco prefiriendo ignorar todo esto y seguir con mi bonita mañana de sábado.
No sé a qué hora, ni donde quiere Sky que nos veamos, pero supongo que todas mis dudas sobre ese tema desaparecen al escuchar el timbre a las seis de la tarde. Me acerco a la puerta y pongo mi mano sobre el pomo, pero antes de abrir me prometo a mí misma no hacer ningún comentario sobre lo ocurrido esta mañana. Abro la puerta con mi mejor falsa sonrisa.
-¡Alison! ¿Qué haces así vestida? –Sky me mira y pone cara de espanto al verme en chándal. Por el contrario, ella esta preciosa con una blusa y unos pantalones cortos. Entra sin tan siquiera pensárselo dos veces y va a mi habitación como si estuviese en su casa.
-buenas tardes a ti también -respondo imitándola
Cierro la puerta de la calle y la sigo por el pasillo. –Dije que vendría a buscarte, ¿recuerdas? –grita ya dentro de mi cuarto ignorando lo que acabo de decir
Cuando llego a la puerta de mi habitación la veo revolviéndome el armario.
-Sky, ¿Qué haces? –Me apoyo en la pared mientras la miro
-Buscar algo que te puedas poner sin parecer una vagabunda. –Saca una chaqueta y me la tira- Toma. Ponte esto.
-Sky, ¿Dónde estamos yendo? –Me hizo cambiarme de ropa y montarme en un autobús, pero aún no se a dónde vamos.
-Bueno, ya sabes que tu cumple es mañana y por lo que veo no tienes casi nada que ponerte, así que esta mañana le pedí permiso a tu madre para que nos dejase pasar toda la tarde juntas.
-Que detalle... -susurro muy bajito para que no me oiga.
-Pruébate este –me lanza un vestido rosa fosforito mientras sigue mirando entre la ropa- y este también. –me tiende uno azul pastel ajustado -que podría considerarse tres tallas más pequeñas que la mía- que yo no cojo.
-eso no me vale -suspiro, por tercera vez a lo largo de la tarde.
-Claro que sí, tonta -pone los ojos en blanco- es así -aclara como si resultase obvio.- ¿Vas a preguntarme eso cada vez que te enseñe un vestido?
-Solo las veces necesarias hasta que lo entiendas
-Ja. ja. ja. Muy graciosa, Alison
-Sky –suspiro- llevamos tres horas y diez tiendas diferentes y aun no hay ninguno que me guste –miro ambos vestidos un momento para comprobar que lo que he dicho es cierto y los vuelvo a dejar donde estaban con una mueca- ¿podemos irnos ya?
-no, aun no. –dice poniéndome el vestido azul entre los brazos, encima del rosa sin que me dé tiempo a apartarme, ignorando lo que he dicho
-Pero yo no quiero vestidos
-eso lo dices porque no has encontrado tu vestido perfecto -mientras lo dice sigue rebuscado entre los montones
-Y tampoco lo encontrare si buscas cosas como estas -Señalo
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir todos estos pretenden llamar la atención.
-Sí, eso es cierto. –Deja el rojo que acababa de coger en su sitio y me mira- Empecemos por el principio, ¿de qué color lo quieres?
-Blanco o negro –digo sin pensarlo.
-Vale, eso es un avance –me sonríe y me agarra del brazo tirando de mi fuera de la tienda
-¿A dónde vamos? –pregunto sorprendida por ese cambio
-Dijiste que querías blanco o negro, ¿Por qué no las dos cosas? -La miro sin entender nada y ella añade- El otro día, como de costumbre, viene al centro comercial a ver ropa...
-No quiero dos vestidos -la interrumpo- no quería uno, y ahora no voy a querer dos
-por eso solo te comprare uno
-no lo entiendo
-Tu déjame a mí -hace un gesto con la mano y camina un par de metros. Va directa a una tienda llamada La ocasión perfecta el letrero en el que está el nombre es rosa chillón y las letras son negras.- yo soy la experta en esto -dice muy convencida. Pongo una cara que creo que sabe interpretar porque añade- bueno, quizá, hoy no se me ha dado del todo bien, pero...
-¡no has acertado en nada! -exclamo- ni del todo bien, ni medianamente bien... ¡ni siquiera un poco bien! -añado medio en broma medio en serio entre risas
-Vah, que negativa eres. es tu culpa que se me esté dando tan mal hoy
Entramos en la tienda. Una vez dentro me doy cuenta de que el nombre es bastante acertado: el local se divide en dos partes; en la más pequeña hay trajes de chicos, esmoquin de distintos colores- pasando por el negro, el gris, distintos tonos de azules (de marinos a claritos, como el cielo) o el blanco- y en la parte más grande hay vestidos de chicas, por un lado de novias y damas de honor, y por otro de fiesta. Los vestidos de fiesta están clasificados en dos partes: largos hasta el suelo-o los tobillos- y cortos por debajo de las rodillas- o un poco más arriba para las más atrevidas.
Es la primera vez que entro en esta tienda pero por los pasos decididos de Sky deduzco que ella ya ha venido antes. Hay vestidos muy bonitos y me pregunto porque no me habrá traído aquí antes. Mientras yo voy intentado seguir sus rápidos pasos, distrayéndome en este mar de colores, telas y formas, ella camina con pasos firmes y seguros hacia una fila de perchas, como si ya supiese a donde se dirige.
Sky se para de golpe en frente de un vestido y me lo enseña. La miro a ella antes de bajar la vista al vestido que me muestra sin saber que esperar. Me mira expectante, con una media sonrisa de más suficiencia, como si hubiese acertado con el vestido perfecto para mí, y yo temo que vuelva a haberse equivocado y vuelva a desilusionarse cuando se lo diga.
Miro el vestido.
Se me corta la respiración.
-¡Wow! es... -intento buscar una palabra que lo describa. es un vestido ajustado hasta casi la cintura pero con forma acampanada al final de la cadera. Debe terminar unos dos centímetros por debajo de las rodillas pero al tener vuelos las ondas que hace lo dejan un poco por encima de estas. la parte más baja del vestido es negra, pero según va ascendiendo de las rodillas al principio de los muslos, antes de llegar a la pelvis, empieza a ser gris con muchos círculos pequeños negros muy juntos que a medida que ascienden por el vestido se transforman en pocos puntitos muy separados los unos de los otros. Según ascienden los puntos el tono de gris se va haciendo más claro hasta que al final la parte del pecho es blanca por completo- es precioso -vuelvo a mirar a Sky y a su sonrisa que ahora es de orgullo
-Pruébatelo -dice guiándome hacia los probadores de esta enorme tienda.
Entramos y me pongo el vestido. Ella me ofrece su ayuda para abrocharme la cremallera trasera y yo la acepto encantada.
-¿qué te parece? -la pregunto con una media sonrisa
-Te marca tus preciosas curvas y deja tus piernas al descubierto casi por completo. Quizás con los tacones adecuados puedas ser tan alta que parezcas una supermodelo- dice haciendo una pose que me recuerda a la que hizo cuando de dio el golpe contra mi ventana.
Estoy de acuerdo, pero no me refería a eso
- ¿entonces?
-Bueno, no me refería a como me queda, sino a que te parece el vestido en sí. Yo creo que... Es discreto pero llamativo -añado- No es blanco por completo, asique no parece que me vaya a casar. -me vuelvo a mirar en el espejo del probador- fantástico.
- lo sé -responde- y tampoco es tan negro como para un funeral. -tiene una sonrisa de oreja a oreja.
Justo en ese momento aparece una dependienta.
-hola, ¿puedo ayudarlas en algo? -sonríe amable
Como era de esperar, es Sky quien responde.
-nos le llevamos -dice mi amiga señalando el vestido, que aun llevo puesto, muy decidida.
-Muy bien -dice la dependienta animada.- ¿Desean mirar alguna otra cosa?
-La verdad es que si -responde Sky convencida mientras la miro sin comprender
Diez minutos después salimos de la tienda, Sky con un vestido más discreto de lo habitual en ella, y yo con el vestido de tonos degradados en blancos y negros. Cada una llevamos un par de zapatos nuevo con un bolso a juego. por suerte Sky al hacer compras muy a menudo en esa tienda, tiene descuentos y ofertas que nos han venido de perlas.
Sky insistió en llevar los vestidos puestos, asique llevamos una bolsa cada una con la ropa que llevábamos cuando salimos de casa.
Nos subimos en el autobús y siento la mirada de algunos chicos del fondo del vehículo.
Quedan tres paradas para llegar a mi casa pero Sky decide bajar ya sin darme explicación alguna. La sigo sin entender su comportamiento tan raro.
-¿Sabes porque estamos aquí, Alison?
Pienso la respuesta detenidamente.
-bueno no se... -miro a mi alrededor y veo la playa. Antes de bajar, ya sabía que estábamos aquí gracias al inconfundible olor, a sal y a arena, pero miro de todas formas para intentar saber si hay algo por aquí que me dé una pista de porque hemos venido. Sin embargo, son las 9:30 de la tarde y todas las tiendas de al lado de la playa -excepto una heladería que aprovecha el verano para aumentar el tiempo de sus horarios- están cerradas por lo que no sé qué me pretende decir.- ¿Sinceramente? No tengo ni idea -admito.
Sky suelta una risita satisfactoria.
-perfecto. -sonríe de oreja a oreja al ver mi perplejidad.- Eso es todo lo que pedí para una noche perfecta. -la miro sin comprender y añade-venga, tenemos un buen camino para llegar. -empieza a caminar por la misma dirección que nos lleva a casa
-¿Enserio? - la miro atónita- ¿todo lo que querías era bajarte tres paradas antes para lucir los vestidos de camino a casa? ¿Por eso los llevamos puestos? -pregunto empezando a comprender- ¿Sabes lo que me van a doler los pies por la mañana? ¡Me voy a caer con los tacones!
-¿Lo ves? Negatividad y negatividad... -responde entre risas- ¡intenta divertirte! ¡Tenemos toda la noche por delante! ¿Y, si algún chico guapo nos mira? no lo habías pensado, ¿a qué no?
Estoy a punto de responder que no necesito a ningún chico porque empiezo a querer a alguien como algo más, pero creo que meter a Parker en nuestra tarde Solo para amigas no es lo correcto así que en vez de eso digo:
-¿Tú no tienes ya a un novio, cariño? ya sabes, el de la moto -al decir eso recuerdo que tengo sospechas de quién es ese chico y que todas ellas me llevan a Peter, pero intento alejar esos sentimientos de "celos" sin sentido.
-Ya, cariño -responde imitándome- pero, ¿Ese no era imaginario? -me giña un ojo mientras camina.
La sigo sin responderla molesta.
Molesta por que estaba con mi madre sin mí, porque me ha tenido toda la tarde de tiendas a pesar de que no me gusta, porque me hace bajar antes para ver chicos, porque empiezo a pensar que necesitaba un vestido y unos zapatos -como si los miles que tiene ya no le sirviesen- y necesitase alguna acompañante a la que si la soborna diciendo que le compra también a ella, acepta ir.
A los 5 minutos caminando llegamos a la parte de las rocas y se para de golpe. Yo sigo andando -pero más lenta- aun con rabia.
-Oye, no pensaras que de verdad vamos a andar con tacones por diversión, ¿verdad?
-no. Claro que no. Lo hacemos para conocer chicos -respondo con ironía
Sky se ríe
-soy vaga hasta para eso.
Paro de andar y la miro dándome cuenta de que lleva razón
-en realidad solo buscaba una excusa para traerte a las rocas. –continua hablando- es tu ultimo día de dieciseisañera y mañana tendrás diecisiete, es decir, que te queda un año menos para poder trabajar, pagarte tus gastos, ser responsable, etcétera etcétera -Sky numera las cosas que ocurrirán cuando tenga dieciocho con los dedos de las manos y cara de aburrimiento, lo que hace que sonría un poco.
-Vale. Explícate entonces. Te escucho.
-Bueno, solo tienes que observar lo que te rodea -hace un gesto con los brazos abarcando toda la playa.- ¿No te gusta? Siempre te ha gustado pasar tiempo aquí y pensé que… bueno, era un buen momento para ver juntas como sube la marea… u observar como rompen las olas entre las rocas.... –Me mira- Sin embargo todo es mejor cuando se hace con estilo. Y, ahora que tienes un vestido precioso, todo lo disfrutaras más.
La sonrío agradecida de que por fin haya entendido que no quiero nada más que pasar un rato a solas con ella por mi cumpleaños, pero me desilusiono un poco ya que imagine que me haría una súper fiesta con gente que ni conozco –como hace todos los años- para así poder estar trescientos sesenta y cinco días diciéndome que tengo a la mejor amiga del mundo mundial.
Me siento en el bordillo de la acera que hay antes de llegar a la arena y la sonrío dando golpecitos con mi mano en el suelo parta que se siente a mi lado. Lo hace.
Contemplamos en silencio las olas durante unos minutos –y se que son minutos porque Sky no para de mirar el reloj- cuando habla
-Oye Ali... –me mira- Esto, bueno… Eh… esto no… ¿No te aburre?
Sonrío. ¡Aquí la tienen! ¡Señoras y señores denle un fuerte aplauso a mi mejor amiga que por fin parece despertar!
Sky nuca ha estado tan quieta –a pesar de lo del reloj- ni tan calmada.
-pues lo cierto es que… bueno, un poco si –admito entre dientes- no espera un cumpleaños tan aburrido –digo intentando, sin éxito, que no parezca que sus esfuerzos no han servido de nada
Sin embargo una sonrisa inmensa aparece en su cara
-bueno, pues levantémonos, a estirar las piernas –Dice ya de pie.
Ando al lado de Sky por la orilla del mar mojando nuestros pies. Cada una lleva sus zapatos de tacón en una mano., y las bolsas con la ropa en la otra. Sky parece sorprendentemente feliz a medida que avanzamos.
De repente suena su móvil y me doy cuenta de que lo ha tenido en la mano todo el tiempo preparado, como si esperase la llamada.
-Sí, lo he conseguido –responde la persona que hay al otro lado de la línea- ¡NO! ¡Espérate a mi señal! –Espera unos segundos –Bueno, ¡y yo que sé cuál es la señal! –Me mira y aumenta el ritmo para habla sola. No la sigo ya que sigo pudiendo escucharla- ¡Por que iba a saber yo cual es la señal? Eres tu quien debe saber cuándo le toca, no yo – aumenta el tono de voz- Me da igual que yo tenga que hacer la señal, no la sé y punto. No le des más vueltas. –Me mira y se para. Estamos a diez pasos de distancia así que me paro también porque sé que quiere intimidad. Estamos a una enfrente de la otra, con una distancia prudente entre las dos.
-Muy bien- dice al teléfono- que te parece si la señal es… ¡AHORA! –grita tan fuerte que creo que la persona con la que habla la ha escuchado desde su casa.
Sky guarda el teléfono entre el sujetador, ya que su vestido no tiene bolsillos
De repente una figura sale de entre las rocas que penetran el mar y se acerca a nosotras corriendo. Mientras estoy embobada mirando Sky aprovecha y me quita las bolsas y los zapatos de las manos. Ahora entiendo que aquí pasa algo y a quien llamaba Sky.
Miro otra vez al agua. Quien quiera que sea, da un par de traspiés por la fuerza del mar que lo arrastra hacia atrás con cada ola, pero no se cae.
En vez de eso, para mi sorpresa, cuando está lo suficientemente cerca se lanza sobre mí tirándome al suelo.
Es de noche asique no se de quien se trata hasta que cae sobre mí en la arena.
Suelto un grito entre cordado.
Sus piernas están mojadas hasta los muslos, por lo que cuando nuestras piernas se tocan siento que estoy húmeda hasta las rodillas. Pongo las manos en su pecho para apartarlo y noto que tiene gotitas de haberle salpicado el agua por toda la camiseta. Su olor es inconfundible, y a pesar de que no recuerdo habérmelo aprendido, lo reconozco fácilmente.