Memorias de un ángel suicida

Desde que era pequeña, mi ángel de la guarda es un demonio. Se llama Isays. Esto no seria ningún problema si yo no estuviese loca e irremediablemente enamorada de él. Esto lo mantengo en secreto, pues solo tres personas saben de esto, y dos de ellas somos Isays y yo. Lo peor de todo es que hay cosas mucho peores que también mantengo en secreto y que nadie, salvo él, sabe. Son secretos porque son demasiado arriesgadas de contar.